Es muy curioso lo que se deduce si dedicamos un par de segundos a apartarnos del cuitoso devenir de nuestras vidas y analizamos las trayectorias de los humanos más cercanos así como la nuestra propia.
Hace no mucho (en comparación con la edad del planeta en el que habitamos) hubo un tiempo, en el que nuestra sistematización del conocimiento no era demasiado grande y por ello las personas basaban su vida en la lógica derivada del empirismo, de conceptos a simple vista tan obvios como la causalidad que a su vez-siglos más tarde- serían tan cuestionados. Era entonces, cuando nuestra naturaleza animal se hallaba en estado más puro, cuando uno utilizaba su privilegiado intelecto para observar la naturaleza y establecer relaciones lógicas que nos pudiesen dotar de la suficiente habilidad cómo para sobrevivir; las cosas no eran blancas o negras, o sí lo eran cuando tocaba no adornar la simpleza extrema de los conceptos cotidianos... Una persona podía ser artista, cazador y hasta político (líder de masas) porqué nadie imponía barreras al ingenio ante el desconocimiento de unos límites bien definidos que marcasen la frontera entre las disciplinas que comenzaban a intuirse.

Por desgracia o por fortuna, con el paso de los siglos y milenios y debido a la loable curiosidad humana y a su no tan admirable obsesión por acumular explicaciones y datos relacionados con cada fenómeno descubierto, aparecieron el método, el sistema, la definición y la etiqueta, y uno ya nunca más pudo salirse fácilmente de las normas, ni pudo tomar por B lo que se definía como A en el diccionario, ni considerarse artista si otros congéneres más viejos, que lo eran ya reconocidamente, decidían que tus creaciones merecían esa consideración; los frenéticos cambios del entorno natural se empezaron a ver ralentizados por la rígida mollera de los colectivos humanos. Por eso ahora, justo cuando conocemos más caminos por recorrer que antaño, los senderos aparecen estrictamente delimitados con zanjas metálicas y las opciones de rodeo ya no son contempladas. Sin éxamenes, pruebas, valoraciones y documentos costosos de conseguir, las audaces opiniones de alguien en cualquier terreno serán lanzadas al viento porque, si no sabes hacer lo que dicta el manual, estás sentenciado a ser tenido por inútil en la materia.
La variedad ha acabado empujándonos a que cada decisión sea forzosamente un pasillo con dos puertas de escape, por las que, debido a leyes físicas que no se escapan a nuestro entendimiento, nunca podremos salir a la vez. Mi propuesta es... ¿y si no renunciamos a ninguna? ¿Y si huimos por la escotilla?
Huir por la escotilla: ¿No es sinónimo de escapar de la realidad?¿de girar la cabeza hacia un lado cuando debemos enfrentarnos a un problema que nos viene de frente?. Esto está bien por un tiempo, pero no podemos jugar a ser niños para siempre.
ResponderEliminarY en cuanto a los manuales, ¿si no fuera por ellos, donde quedaria el esfuerzo? Si no tuvieramos conjéneres viejos que criticaran nuestras obres, ¿llegaríamos a crear arte?
PD. 1 disculpa por las faltas
2. es genial como escribes ;)
Jajaja, gracias, ¡debate, debate! Así me gusta, que me discutas, pues sí, supongo que en parte tienes razón, solo me lamento de vivir en una época en que es difícil ser original porqué hay demasiada gente y demasiadas cosas inventadas y estipuladas
ResponderEliminarBonita reflexión... Aunque los caminos estén muy estipulados siempre hay senderos... atajos y rodeos que podemos recorrer sin perder de vista los caminos. La originalidad se encuentra en aquellos que saben encontrar y hacer algo diferente, con inteligencia, como, por ejemplo, este blog.
ResponderEliminarMe llama la atención las ultimas palabras: "¿y si no renunciamos a ninguna?" porque me recuerda a la física cuántica y a la naturaleza del electrón en cuanto a la superposición cuántica, que dice que este pequeño trozo de materia puede encontrarse en más de una posición a la vez. Quizá podríamos salir por las dos puertas... quizá podríamos recorrer los senderos y no tener que renunciar al camino...
Perdona que haya tardado tanto en responder el comentario (en verano apenas me he conectado), pero agradezco mucho que te hayas dejado caer por aquí para compartir mis ideas y dar este mensaje de ánimo, de hecho me gusta tu alusión a la física; por fenómenos como ese me gusta la ciencia, porqué es la disciplina humana en la que aparentemente parece que todo sea más irrevocable y rígido, mientras que sin embargo resulta ser la herramienta más útil para conocer cómo la realidad es tan compleja que hay cabida para cualquier extraña combinación, por ilógica que parezca, posibilidades que se escapan de la imaginación del hombre
ResponderEliminar