sábado, 25 de febrero de 2012

En blanco


El blanco es el color que vemos cuando no se hallan separadas según su longitud de onda las diferentes radiaciones de energía que configuran el espectro visible para el ojo humano. Este fenómeno tan sencillo ha dado pie a la asociación de los diferentes colores con significados distintos, y es que algo de cierto hay en que cada radiación produce un efecto diferente es nuestro cerebro, órgano capaz de reconocerlos y distinguir la información transmitida por el nervio óptico; está el verde esperanza, el azul que es calma y armonía, el rojo que representa fuerza y pasión, y luego vienen el todo y la nada, el yin y el yan, el blanco y el negro... éste que nos trae imágenes de oscuridad, de languidez, de seriedad, de duelo... y aquél, el color de la pureza, de la pulcritud, de la nada... aunque el último punto sea una interesante paradoja humana puesto que de hecho la nada espacial debe ser más bien negra a pesar de que nuestro cerebro en muchas ocasiones asocie este vacío con la nada creativa, es decir, con páginas y lienzos "en blanco", desnudos y carentes de entes creados.


Pero no todo es aplicable a la materia, las seres vivos también podemos convertir nuestra existencia en una transitoria nada, en un indefinido "espacio en blanco"... Todo esto ocurre cuando el ajetreo nos desorienta y nos dejamos llevar, dando tumbos como si de un navío se tratase, con los sentidos omnibulados y adormecidos sin llegar a ser nunca plenamente conscientes del ambiente que nos envuelve diariamente ni mucho menos, de su significado. El buen tiempo y las lluvias se suceden, el cabello se rinde a la fuerza de la gravedad y los músculos pierden firmeza, pero la mente va a otro ritmo, experimentando un desarrollo que, en ocasiones, se frena bruscamente y se ancla bajo tierra. Otros animales lo tienen más fácil que nosotros, puesto que en nuestro caso resulta muy arduo el vivir naufragando entre las percepciones sensibles y las emocionales, especialmente porqué estás continuamente se cruzan y distorsionan, dificultando la comprensión de cuántos fenómenos físicos, químicos y biológicos tienen lugar a nuestro alrededor. Aunque pueda sonar cenizo, muy probablemente el momento de mayor lucidez es aquél que sucede una pérdida; algo o alguien se aleja físicamente de nosotros, porqué desaparece, se rompe o es sesgada su vida, nuestro cerebro experimenta unos momentos de lucidez tras superar el inicial embriagamiento de una pena descomunal, en los cuales los momentos compartidos alrededor de aquél ser o en aquél lugar cobran finalmente su verdadero sentido: el valor de cada detalle se puede ver con claridad desde la distancia y se puede evaluar su verdadera esencia o su beneficio en relación a nosotros con una objetividad sin precedentes, que en muchas ocasiones es el motivo de las lágrimas derramadas por aquellos que empiezan a ser justos respecto a una situación cuando ésta ya ha concluido y se ha tornado irreversible.

A pesar de todo esto es lo bello de los humanos, el tener que bregar constantemente con la ceguera que provocan nuestras emociones.






1 comentario:

  1. vaaale ahora lo he entendido! si que puede ser que llebemos una venda en los ojos. Qiiza sea a modo de protección de nuestras emociones, debido a qie si las dejaramos fluir nuestra vida seria una aunténtica trajedia griega no crees? :D

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